El ingreso es prueba
Nadie paga a sabiendas más por algo de lo que vale para él. La gente se equivoca, pero rara vez dos veces con lo mismo, y un cliente que renueva ya hizo el cálculo más de una vez.
Entonces, cuando un cliente sigue pagando, la factura nos dice una sola cosa: el trabajo valió más que ese número para él. Cuánto más, nunca lo sabemos. En esa brecha está lo que realmente aportamos, y no alcanzamos a verla.
A escala termina siendo la misma frase dos veces. La oferta es demanda, y la demanda es oferta. Cada dólar de ingreso generado en América Latina es un dólar que alguien acá decidió gastar, y esa plata salió de haber producido algo que otro quería. Esa es la abundancia que buscamos.
Por eso queremos ser rentables y no pedimos disculpas por serlo. La ganancia es la medida menos mala de impacto social que nos han ofrecido. Las otras son más fáciles de falsear: uno puede publicar un número, o pagarle a una consultora por una evaluación, y hay bastantes empresas con productos pésimos que tienen una. El ingreso es más difícil, porque alguien tiene que entregar su propia plata, repetidamente, y puede dejar de hacerlo cuando quiera.