Individuos mündig = equipos sólidos
En 1784 una revista de Berlín les preguntó a sus lectores qué era la Ilustración. Kant contestó en una frase: Aufklärung ist der Ausgang des Menschen aus seiner selbstverschuldeten Unmündigkeit. La Ilustración es la salida del ser humano de una Unmündigkeit de la que él mismo es culpable. Después definió el término. Unmündigkeit es la incapacidad de usar el propio entendimiento sin la guía de otro, y es culpa propia cuando lo que falta son agallas. Su instrucción fueron dos palabras en latín. Sapere aude. Atrévete a saber.
La palabra es más antigua que Kant y más física de lo que parece. Mündig no tiene nada que ver con Mund, la boca. Viene de Munt, del alto alemán antiguo: la mano que protege, la misma raíz del latín manus. Un Vormund es un tutor, y quien está bajo su mano es un Mündel, un pupilo. Ser unmündig es literalmente estar bajo la mano de otro.
El alemán actual usa sobre todo el sentido legal. Uno es mündig cuando la ley deja de asignarle un tutor y lo deja firmar sus propios contratos. Ese es el significado legal, y no es el que nos importa. El más antiguo habla de autoría: si uno sostiene una posición porque la trabajó, o porque alguien con autoridad se la pasó.
Contratamos para ese segundo sentido. Queremos gente capaz de llegar a sus propias conclusiones sin que nadie la lleve de la mano, y de sostenerlas una vez que llegó. Es más raro de lo que suena, porque casi toda la formación profesional premia adivinar qué quiere el que está más arriba.
Y corre también hacia adentro, que es la mitad más difícil. La autocrítica racional consiste en aplicar el mismo estándar al propio razonamiento antes de que tenga que hacerlo otro, y en poder sostener un rol sin confundirlo con quién uno es. Así el equipo pasa a ser una estructura sobre la que uno piensa, en vez de algo en lo que está metido emocionalmente.
Gente así no siempre coincide, y no esperamos a que coincida. Cuando el argumento se agota sin acuerdo, decide la jerarquía, la objeción queda registrada, y todos ejecutan.
Ese perfil es además el que funciona en una empresa joven, y por eso nos mantenemos chicos a propósito. Lo que optimizamos es densidad de talento: la menor cantidad de gente posible, cada una capaz de llevar un problema de punta a punta. El que solo ejecuta necesita que alguien lo supervise, y esa supervisión es otro sueldo más. Así se pone lento un equipo. La IA ya hace buena parte de lo que antes le pasábamos a un junior, y queda la parte que exige criterio. Cuatro personas que se lleven un problema de punta a punta rinden más que doce con un pedazo cada una. Contratamos así, y asumimos que van a quedar huecos.