La tecnología es la última variable
El nombre que Aristóteles le dio al bien humano más alto fue eudaimonía. Se traduce casi siempre como felicidad, lo que confunde, porque él no estaba describiendo un estado de ánimo. Hablaba de una vida entera que sale bien, y la trataba como el fin por el cual se persigue cualquier otro fin. Florecimiento se acerca más.
Al florecimiento entran muchas cosas y a casi ninguna llega una empresa. La salud, la familia, el sentido, si el país donde uno vive lo gobierna gente que no roba: nada de eso es trabajo de consultoría, y no vamos a fingir que lo sea. Lo que una empresa sí puede mover es la parte material. Si hay más para repartir, si las herramientas mejoran, y si la gente que quiere comerciar entre sí efectivamente puede. Esa es la variable en la que trabajamos.
Hay tres maneras de producir más. Más gente. Más recursos. O más producción con la misma cantidad de ambos. Con la población decreciendo y los recursos naturales finitos, dos se están agotando.
Lo que queda es productividad, y casi todo lo que los economistas archivan como crecimiento de productividad resulta ser tecnología cuando alguien abre la caja. Por eso nuestra misión es asegurarnos de que la tecnología que ya existe efectivamente llegue acá.